Una reunión fatal
En un sábado por la tarde del 16 de Noviembre de 1532, los españoles, comandados por Francisco Pizarro, recibieron la visita del Inka Atahuallpa en la ciudad amurallada de Cajamarca. Fuera de las murallas acampó el ejercito Inka, que según dicen eran de entre 30 000 y 80 000 guerreros. Dentro de la ciudad, los hombres de Pizarro con sus caballos permanecieron escondidos detrás de las puertas trapezoidales mientras que un cura se acercaba al Inka.

Un Insulto mortal
Siguiendo el protocolo español, el religioso le leyó al Inka el "Requerimiento", un extenso documento describiendo la visión cristiana del mundo y exigiendo a la audiencia reconocer a la iglesia, al Papa y al Rey de España, o la muerte y la pérdida por los ataques que esa rebeldía ocasionen serán por culpa propia.

El intérprete hizo llegar este mensaje al Inka quien inmediatamente se encolerizó. El religioso le ofreció su libro de oración, pero este lo tiró inmediatamente al suelo.

… Un Ataque Mortal
Como respuesta a esto, empezó un estruendo sonoro de cornetas y las armas españolas tronaron, como señal a los guerreros españoles de sitiar la plaza triangular. Hombres a caballo en su armadura plateada salieron detrás de las sombras, blandiendo sus espadas a la comitiva reducida del Inka, quienes pelearon lealmente para defender al Hijo del Sol, pero no fueron rival para los caballos, las armas, las espadas y las armaduras. Los españoles eliminaron a los cargadores del Inka y capturaron al emperador.

Lanceros galoparon sobre los cuerpos agonizantes de los indios y persiguieron a los sobrevivientes en la oscuridad. Los jinetes mataron a los despavoridos guerreros sin piedad alguna hasta que las cornetas hicieron el llamado de replegarse.

Testigos afirman que murieron entre dos mil a ocho mil indios en dicha noche; Atahuallpa calculó siete mil muertes. Ni un solo español murió y Pizarro solo sufrió una herida menor en la mano.

El Rescate para un Rey, todo para nada.
Los hombres de Pizarro retuvieron a Atahuallpa, y demandaron un cuarto lleno de oro como rescate. Miles de piezas de arte hechas de oro y plata de incalculable valor fueron fundidas y enviadas a España. Aunque dicho recate fue pagado, los españoles decidieron ejecutar al Inka. Aun cuando muchos descendientes de Huayna capac intentaron repeler a los españoles por el resto del siglo 16, la lucha fue en vano. Lo que empezó de la mano de la enfermedad y una guerra civil, la caída del Imperio Incaico llegó a su final por la sorpresa y avances tecnológicos de los españoles.

En los años venideros, los españoles fueron también ayudados por guerreros y tribus que acumularon resentimientos contra los Inkas que los conquistaron en siglos anteriores. Muchas de estas tribus se unieron a las fuerzas españolas para terminar de derrotar al imperio incaico, sin darse cuenta que estaban cambiando un régimen represivo por otro aun mucho peor.

Subir

 
 

Destrucción cultural y Trabajos Forzados
Los Inkas fueron líderes controladores, bien organizados y planeando cada detalle de su sociedad. Inculcaron el quechua como su lengua principal así como su religión centrada en su dios Sol. Un periodo de trabajos para la comunidad, llamada mita, era requerida cada año, una vez que los cultivos de cada zona eran cosechados. Los impuestos en alimentos y textiles eran altos.

Frecuentemente, la mita requería que los hombres vayan a la guerra para expandir el imperio. Sin embargo, los contadores reales, los Quipu Camayocs, se aseguraban de contar con la suficiente fuerza laboral para producir comida y ropa para atender las necesidades de las familias de estos guerreros, quienes además eran retribuidos por el estado. A los españoles no les importó esta forma de vida e impusieron el Cristianismo, destruyendo todo aquello que pudiera tener un significado religioso para los indios, incluyendo los quipus. Destruyeron edificios Inkas y usaron sus piedras para construir sus ciudades e iglesias. Prohibieron todo aquello relacionado con la religión y nobleza Inka, incluyendo alimentos nutritivos como la kiwicha (amaranto) y el codiciado maíz gigante que era reservado para el Inka y la nobleza.

Una vez que el oro se terminó, los indios fueron forzados a trabajar en granjas y en minas de plata como esclavos de los conquistadores españoles. Sin embargo, un producto que fuera solo reservado para la nobleza gano adeptos en los indios: las hojas de coca, (de donde se extrae hoy en día la cocaína). Los indios que eran forzados a trabajar en profundas minas o en las alturas de los andes eran permitidos de mascar estas hojas para paliar los efectos del frió y el dolor y así poder continuar trabajando. Aun cuando hubo protestas en España contra el maltrato de los indios, teniendo incluso que el mismo Rey pase un edicto prohibiéndolos, estos esfuerzos fueron inútiles para alterar las condiciones de vida impuestas.

Las Olas de Conquista
Aun cuando el Oro Inka hizo de Pizarro un hombre rico, no vivió mucho para disfrutarlo. Unos años después de la conquista, fue asesinado por descontentos seguidores de su antiguo socio, Diego de Almagro, quienes sintieron que habían recibido menos de lo que les fue ofrecido.

Subir

 
<<Atras Los Cultivos Perdidos de los Incas. Siguiente>>
Llamas.
 
Arete de Lapizlazuli y oro
 
Vaso ceremonial de oro
 
El cuarto del rescate
 
Mascara de oro
   
    NUESTRA SELECCION DE SNACKS    
   
 
PRINCIPAL | SNACKS | NUESTRO PASADO | COMPRA EN LINEA | CONTACTENOS
© 2009 Inka Crops, S.A. All Rights Reserved. Legal Policy | Privacy Policy